De Google a ChatGPT: La Evolución del Lenguaje
En un mundo que evoluciona a la velocidad de la luz, el lenguaje se adapta y, con él, nuestras formas de describir la interacción con la tecnología. Hace no tanto tiempo, como exploramos en una nota anterior de este blog sobre el verbo «googlear», se acuñó un término que aglutinaba la acción de «buscar información en el motor de búsqueda Google». Un neologismo que, a pesar de no estar en todos los diccionarios, se consolidó en el habla hispana, reflejando la hegemonía de un buscador en particular.
Sin embargo, el panorama ha cambiado drásticamente. La inteligencia artificial ha irrumpido con fuerza, transformando la manera en que accedemos al conocimiento. Hoy, la acción de obtener información no se limita a introducir palabras clave en un buscador y navegar por resultados. Ahora, dialogamos. Preguntamos. Y obtenemos respuestas sintetizadas y contextualizadas de modelos de lenguaje avanzados.

De la búsqueda a la conversación: Nace un nuevo paradigma.
Con la popularización de herramientas como ChatGPT, la interacción con la información ha mutado de una «búsqueda activa» a una «conversación interactiva». Ya no solo «googleamos»; ahora, «preguntamos a ChatGPT», «consultamos a un modelo de IA» o, de manera más coloquial, «chateamos con la IA».
Si bien aún no existe un neologismo tan unificado como «googlear» para describir esta nueva acción –quizás por la diversidad de modelos y el rápido avance del campo–, la esencia del cambio es innegable. Antes, el verbo «googlear» implicaba una acción: ir a Google para buscar. Ahora, el acto de «preguntar a ChatGPT» o a cualquier otra IA conversacional, sugiere un intercambio más directo, casi una delegación de la tarea de búsqueda y síntesis al sistema.
Consideremos, por ejemplo, las siguientes situaciones:
- «No sé cómo hacer un presupuesto; voy a pedir a ChatGPT que me dé una estructura.»
- «Estoy escribiendo un guion, le consulto a la IA algunas ideas para el tercer acto.»
- «¿Necesitas entender la física cuántica? Simplemente podes chatear con el modelo y te lo explica.»
Estos ejemplos demuestran cómo la frase descriptiva se adapta a la funcionalidad. La inmediatez y la capacidad de síntesis de estas herramientas han modificado nuestras expectativas sobre cómo obtener información y, con ello, la forma en que lo expresamos.
El reto de traducir «Preguntar a ChatGPT» para el profesional del idioma
Para los traductores profesionales y los intérpretes, esta evolución no es solo una curiosidad lingüística, sino un nuevo desafío a la hora de adaptar la comunicación. Si bien en español es bastante natural decir «preguntar a ChatGPT» o «consultar a la IA», ¿cómo se traduce esta acción en otros idiomas sin perder el matiz de interacción directa con un modelo conversacional?
El reto de traducir esta nueva dinámica radica en capturar la esencia de la acción: no es una mera búsqueda, sino una interrogación directa a una inteligencia artificial. Un traductor debe considerar el contexto cultural y lingüístico del idioma meta para encontrar la frase más adecuada. Por ejemplo, en inglés, la tendencia es a decir «ask ChatGPT» o «query the AI», reflejando la misma acción de preguntar. Sin embargo, en lenguas con estructuras verbales distintas o con una menor exposición a estos neologismos, el traductor debe aplicar su pericia para encontrar una equivalencia funcional y culturalmente comprensible.
La habilidad para traducir con precisión acciones emergentes como «preguntar a ChatGPT» se convierte en una competencia crucial para el traductor actual. Requiere no solo un dominio lingüístico, sino también una aguda sensibilidad a las tendencias tecnológicas y a cómo estas moldean la comunicación global.
El Futuro del Lenguaje en la Era de la IA
La evolución del lenguaje es un reflejo de los cambios tecnológicos y sociales. Así como «googlear» emergió de la prominencia de un buscador, es probable que en los próximos años veamos la consolidación de un nuevo verbo o expresión que capture la esencia de interactuar con la inteligencia artificial generativa para obtener información.
¿Será «chatear» en este contexto, o quizás «iatear»? ¿O surgirá un término completamente nuevo, adaptado al nombre del modelo de IA que domine el panorama? Solo el tiempo lo dirá. Lo que sí es claro es que nuestra forma de «buscar» conocimiento ha trascendido la simple consulta, evolucionando hacia un diálogo constante con la inteligencia artificial, una interacción que los profesionales del idioma deben saber traducir con precisión.
Author: Veronica Magan Laca, Sworn Legal Translator and Conference Interpreter, specializing in international and industrial development (English and Spanish).
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