Desarrollan método automático para identificar lenguaje satírico en mensajes de Twitter

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En la tradición del periodismo satírico, que explica los hechos en tono de humor, es habitual que los contenidos recurran a la sátira. También a ella recurren los textos en los que la ficción se presenta como realidad a través de la exageración, el absurdo o la parodia. En este tipo de acto comunicativo el objetivo no es solo meramente informar, sino criticar o denunciar.

Pues bien, los científicos Francesco Barbieri, Francesco Ronzano y Horacio Saggion de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) desarrollaron un sistema de clasificación capaz de distinguir en las redes sociales los tuits satíricos y no satíricos en lengua castellana. Además, detecta este tipo de lenguaje independientemente de la cuenta de Twitter que lo origina.

Para conseguirlo, los autores, del Grupo de Investigación en Procesamiento del Lenguaje Natural (TALN) en el Departamento de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (DTIC) de la UPF, han desarrollado un método basado en un modelo computacional que sirve para analizar las propiedades de las palabras.

El estudio lo han publicado en la revista Procesamiento del Lenguaje Natural y ha recibido el premio al mejor artículo en la última edición del congreso de la Sociedad Española para el Procesamiento del Lenguaje Natural (SEPLN2015).

Fuente: Desarrollan método automático para identificar lenguaje satírico en mensajes de Twitter – BioBioChile

Hasta los gráficos tienen acento extranjero | National Geographic

El contexto cultural todo lo influye y es el marco de interpretación para toda comunicación. Los traductores bien lo sabemos ya que al trabajar con textos debemos siempre conocer, entender y considerar el contexto de origen del texto y el de su destino, para interpretar y transmitir el mensaje correctamente. Sin embargo, la contextualización de los mensajes es también fundamental al momento de trabajar con la comunicación visual, imágenes, colores, símbolos, diseños.

El lenguaje no sólo consta de palabras. Nos comunicamos visualmente también, pero incluso los símbolos visuales no son un lenguaje universal. Y así como un mismo gesto puede tener diferentes significados de una cultura a otra, la forma en que la información visual es utilizada en los gráficos puede tener diferentes significados dependiendo del contexto cultural.

El uso del color, la tipografía, la orientación de las imágenes, todo adquiere connotaciones particulares según el contexto cultual. En este artículo muy interesante de la revista National Geographic podemos apreciar varios ejemplos del uso que le dan diferentes culturas a los gráficos e imágenes.

Leer artículo National Geographic: Hasta los gráficos tienen acento extranjero

From Caselaw, Cautionary Tales for Contract Drafters – Adams on Contract Drafting

Longtime readers will know that I have no time for the notion of “tested” contract language—instead of continuing to use confusing contract language because a court has had occasion to attribute meaning to it, I prefer to state meaning clearly.

So instead of relying on caselaw to tell me how to draft contracts, I find caselaw mostly useful for the lessons it offers on how not to draft contracts. I consider what contract language created the confusion that led to a given dispute, and I attempt to draw general lessons from it.

But in addition to caselaw in which the dysfunction is to be found in contract language, there’s also caselaw in which the court either contributes to the confusion or finds confusion where there isn’t any. Here are three posts I’ve published in recent days that discuss three such cases and the lesson to be drawn from each: (keep on reading by clicking the link)

From Caselaw, Cautionary Tales for Contract Drafters – Adams on Contract Drafting.

La importancia del estilo en una traducción

Una compañía de seguros mandó a traducir sus pólizas a los
profesores de inglés de su departamento de capacitación.
La formulación tenía tan poca precisión jurídica que la
primera demanda que se planteó significó un gasto cinco veces
mayor de lo que habría costado una traducción profesional.

La tentación de poner una traducción en manos de un conocido que sabe el idioma (“es un genio, sabe mucho inglés…”) o en un programa de traducción automática (“total, si se entiende…”) a veces es muy grande. El resultado puede ser un texto ridículo, gracioso en el mejor de los casos, que no le permitirá transmitir su mensaje. Quizá reciba una traducción comprensible, pero quien la lea será consciente de que no es un texto original, el idioma de partida creará interferencias en la comunicación. O las frases serán poco fluidas y habrá que leerlas dos veces para entenderlas. O carecerá de la precisión terminológica propia de su industria. 

“Para un documento que va a hablar por su empresa, merece la pena invertir en traducción profesional especializada.”

vERÓNICA mAGáN lACA

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